Este sábado, Céline Dion regresó triunfalmente al escenario en París, en una noche cargada de emoción que marca el comienzo de una serie de 26 conciertos exclusivamente en la capital francesa: los primeros se celebrarán entre septiembre y octubre, y otros diez adicionales en mayo de 2027.
Lo hizo tras seis años de ausencia, los mismos que lleva conviviendo con el síndrome de la persona rígida. «Hay algo que puedo decirles en tres palabras: yo estoy bien. He aprendido a vivir con esta fragilidad; al convivir con ella, la he domesticado y he decidido convertirla en una fuerza vital (...) Esta noche cantamos, bailamos y celebramos», afirmó la ganadora de dos Óscar y varios Grammy nada más comenzar el espectáculo.
La vida de la cantante se ha convertido en una historia de superación frente a una enfermedad neurológica que afecta a su sistema nervioso y le provoca espasmos.
Por ello, debe someterse a un trabajo intenso para controlar sus músculos, incluso para realizar tareas cotidianas como caminar. Las complicaciones también afectan a sus cuerdas vocales.
La enfermedad la alejó del foco, de los escenarios y del estudio, pero la rehabilitación física y vocal, un ajuste de su tratamiento médico y una reconstrucción de su técnica vocal permitieron que reapareciese en 2024, durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París.
Además, la artista quiso exponer su vulnerabilidad en lugar de esconderla. En el documental I Am: Celine Dion, se atrevió a mostrar sus crisis convulsivas y sus sesiones de terapia. Ahora, aquella etapa parece formar parte del pasado.
Si la venta de entradas en abril ya había sido un auténtico fenómeno —nueve millones de personas se inscribieron para optar a la venta de los primeros tickets, cuyo precio oscilaba entre 89,50 y 298,50 euros—, su llegada a París, capital de un país en el que se la venera, desató de nuevo una auténtica «Dionmanía».
Sus seguidores se concentraron diariamente en su hotel, donde Dion, que iba y venía de los ensayos, no dudó en dedicarles saludos e incluso algún baile improvisado.
Dado que, al menos por el momento, esta residencia artística en París es la única cita prevista de Dion con los escenarios, se espera que los 26 recitales supongan una importante inyección económica para la Ciudad de la Luz, con cientos de millones de euros en hoteles, restaurantes, comercios y transporte.
La agencia turística regional Choose Paris Region calcula que su estancia podría generar entre 500 y 800 millones de euros de actividad económica, mientras que la consultora especializada en turismo MKG eleva la estimación hasta 1.000 millones de euros, una cifra que ilustra el creciente peso del llamado turismo musical.
En general, toda la ciudad se ha entregado a la «Dionmanía», con estaciones de metro decoradas con imágenes de la cantante y hasta un multitudinario karaoke organizado por el Ayuntamiento en la víspera del primer concierto.
