En una playa de la pequeña isla griega de Atokos, en el mar Jónico, los turistas se bañan en aguas turquesas acompañados por una presencia poco habitual: cerdos negros que también entran en el mar para refrescarse.
El pequeño islote privado, situado a poca distancia de Ítaca, se ha convertido en una sensación en las redes sociales. Visitantes de todo el mundo llegan para nadar junto a los curiosos animales e incluso darles de comer.
Los cerdos hozan en la arena en busca de algo comestible y después se dan breves chapuzones. Uno de los turistas comentó que “parecen estar en su entorno y no intentan morder si no los tocas”.
Los visitantes son trasladados en ferry por un operador turístico, que realiza varias travesías todos los días. La popularidad de la llamada “Isla de los Cerditos” también ha impulsado excursiones parecidas desde las islas vecinas de Lefkada y Cefalonia, donde se organizan encuentros para “retozar” con los animales.
