Lavarse la cara ayuda a retirar la grasa y la suciedad antes de aplicar otros productos. Sin embargo, con el paso de los años, algunos hábitos de esta rutina pueden favorecer la resequedad y hacer más visibles las líneas de expresión. Uno de ellos es la temperatura del agua.
El agua caliente no provoca arrugas de inmediato, pero su uso frecuente puede retirar parte de los aceites naturales que protegen la piel. Al perder esa protección, el rostro puede quedar más seco y tirante, lo que hace que las líneas de expresión ya existentes se perciban con mayor intensidad.
Este efecto cobra especial importancia después de los 50 años. Con el envejecimiento, la producción de sebo disminuye de manera natural. Por esa razón, la piel puede contar con una menor cantidad de aceites protectores y ser más propensa a perder humedad.
La explicación está en la llamada barrera cutánea, una estructura compuesta por células y lípidos que ayuda a conservar el agua en la piel. La exposición a temperaturas elevadas puede debilitarla y favorecer la sequedad, la irritación y el enrojecimiento.
El objetivo, por tanto, no es dejar de lavarse la cara ni utilizar agua extremadamente fría, sino evitar que esté excesivamente caliente. La Academia Estadounidense de Dermatología aconseja emplear agua tibia para la limpieza y limitar las duchas a entre cinco y diez minutos. También recomienda no frotar la piel al secarla, sino dar pequeños toques con la toalla.
Mayo Clinic recomienda evitar las duchas y los baños prolongados con agua caliente como una de las medidas para combatir la piel seca. Entre sus sugerencias también se encuentra el uso de cremas hidratantes.
Estas medidas son especialmente relevantes para quienes tienen una piel que tiende a resecarse. La finalidad es conservar la humedad y proteger la barrera cutánea, no eliminar las arrugas.
Además de controlar la temperatura del agua, la rutina diaria puede incluir un limpiador suave y evitar productos con alcohol. También conviene prescindir de esponjas ásperas y de movimientos bruscos durante la limpieza. El protector solar de amplio espectro forma parte, asimismo, de las recomendaciones para el cuidado diario de la piel.
