Las largas jornadas, la presión por conseguir ascensos y la falta de apoyo en el trabajo pueden dejar huella más allá del ámbito profesional. Una investigación desarrollada en China entre 2022 y 2024 encontró una asociación entre niveles elevados de estrés psicológico laboral y una mayor incidencia de disfunción eréctil en hombres jóvenes que trabajaban a tiempo completo.

El estudio siguió a 826 trabajadores de entre 22 y 40 años. Para reducir la influencia de otros factores capaces de afectar la función sexual, los investigadores excluyeron a participantes con diabetes, enfermedades cardíacas, lesiones de la médula espinal, trastornos hormonales y uso de medicamentos conocidos por interferir con la función eréctil.
También quedaron fuera del análisis los hombres que trabajaban en turnos nocturnos o rotativos, con el fin de limitar posibles factores de confusión relacionados con alteraciones en los horarios y los ritmos diarios.
Para medir el estrés laboral, el equipo no utilizó una sola encuesta. En su lugar, desarrolló una puntuación combinada denominada Índice de Acumulación de Estrés Psicológico en el Trabajo, diseñada por un panel integrado por quince especialistas en medicina, psicología y salud sexual masculina.
El índice reunió en un único indicador distintos componentes de la experiencia laboral, entre ellos la carga de trabajo, la autonomía para tomar decisiones, el apoyo recibido de los superiores, las relaciones con los compañeros y la presión vinculada con los ascensos.
Según los resultados descritos por los investigadores, esta puntuación permitió predecir la disfunción eréctil con mayor precisión que dos escalas de estrés previamente existentes y de uso extendido.
Para evaluar la función eréctil, los participantes respondieron un cuestionario estandarizado de cinco preguntas, utilizado internacionalmente en investigaciones sobre salud masculina. Las puntuaciones podían variar entre 5 y 25 puntos: los valores más bajos correspondían a una disfunción más grave, mientras que una puntuación de 25 indicaba una función considerada normal.
Los científicos también recogieron muestras de sangre durante la mañana y la tarde. A partir de ellas midieron cortisol, testosterona y otras hormonas relacionadas, con el propósito de observar cómo variaban sus concentraciones a lo largo del día.

Los hallazgos relacionan una mayor acumulación de estrés psicológico en el trabajo con una mayor incidencia de disfunción eréctil entre los participantes estudiados. El estudio identifica una asociación, no demuestra una causa directa.
Una asociación estadística no implica por sí misma que el estrés laboral sea la causa directa de los problemas de función eréctil. Por ello, los resultados deben interpretarse dentro de los límites del diseño de la investigación, sin perder de vista que las dificultades sexuales pueden tener diversos orígenes y requieren una valoración profesional cuando persisten.
