El propósito vital se asocia con mejor salud cerebral y menor deterioro

El propósito vital se asocia con mejor salud cerebral y menor deterioro

Al pensar en cómo prevenir el deterioro cognitivo, suelen venir a la mente actividades como leer, jugar al ajedrez o hacer sudokus. También cuentan hábitos conocidos, como seguir una dieta sana y controlar el colesterol y la tensión arterial, que están respaldados por evidencia científica. Pero hay otros factores menos conocidos que también parecen influir en la salud cerebral, entre ellos tener un propósito en la vida.

No es solo una idea filosófica ni una actitud positiva sin base científica: numerosos estudios han examinado su relación con la demencia. Los resultados indican que quienes sienten que su vida tiene sentido, mantienen objetivos personales y conservan la ilusión por proyectos futuros presentan menor riesgo de deterioro cognitivo, depresión e incluso mortalidad.

En estas investigaciones, el “propósito en la vida” se refiere a percibir que la propia existencia tiene significado y dirección. No depende necesariamente de la edad, la situación económica o el estado de salud, ni supone estar siempre feliz. Se acerca al concepto japonés de ikigai: encontrar aquello que da sentido a la existencia y anima a vivir cada día con ilusión.

El propósito vital se asocia con mejor salud cerebral y menor deterioro

Una persona con un propósito vital elevado suele tener varias razones para levantarse cada mañana, mantener intereses y participar en actividades. También puede sentir que sigue aportando algo a quienes la rodean y que es útil. Estos rasgos se han relacionado con un menor riesgo de demencia, por lo que el propósito vital se considera una posible vía para proteger la salud cognitiva.

Aunque todavía no se conocen todos los mecanismos implicados, se han propuesto varias explicaciones. Un propósito más sólido podría reducir el estrés crónico, favorecer una mejor regulación hormonal, disminuir procesos inflamatorios y aumentar la reserva cognitiva, es decir, la capacidad de compensar algunos cambios asociados al envejecimiento.

Para estudiar este tema no basta con preguntar si una persona se siente feliz. Se emplean cuestionarios validados, como el test de propósito en la vida, desarrollado a partir de la logoterapia de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco. Estas herramientas permiten evaluar hasta qué punto una persona percibe que su vida tiene sentido y conserva objetivos personales.

El equipo de la Cátedra Deco para el Estudio del Deterioro Cognitivo investigó a personas que empezaban a notar fallos de memoria, pero aún no tenían un diagnóstico de deterioro cognitivo. En esta etapa, la prevención todavía puede marcar una diferencia. Los investigadores observaron que quienes tenían un mayor propósito vital obtenían mejores resultados cognitivos.

El propósito vital no es una característica fija: puede fortalecerse a cualquier edad. Mantener proyectos personales, participar en actividades de voluntariado, aprender habilidades nuevas, cuidar las relaciones sociales, atender a otras personas o sentirse útil en la comunidad son algunas experiencias que pueden contribuir a ello.

La jubilación, en ese sentido, no tiene por qué significar el final de una etapa activa; también puede abrir espacio para nuevos proyectos. La actividad física se relaciona asimismo con un mayor sentido de propósito. Esto sugiere que mantenerse activo no solo beneficia al cuerpo, sino que también puede favorecer la motivación, el bienestar y las ganas de seguir disfrutando de la vida.

Otro estudio observó que, a medida que aumenta la actividad física, mejoran distintos recursos psicológicos. Entre ellos, el propósito en la vida destacó por encima de los demás. Por estas razones, se plantea que podría ser uno de los pilares del envejecimiento saludable.

La evidencia científica empieza a señalar que conservar un propósito en la vida podría formar parte del conjunto de factores protectores para la salud cerebral. Cuidar el cerebro no consiste únicamente en sumar años, sino también en seguir encontrando motivos para vivirlos con ilusión.

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