La melancolía de los domingos es una experiencia frecuente: muchas personas sienten apatía y tristeza al pensar en la semana laboral que está a punto de comenzar. Un estudio señala que este malestar no se limita a una simple bajada de ánimo, sino que puede afectar al bienestar físico, mental y al comportamiento.
Tras analizar investigaciones internacionales, realizar grupos focales y examinar diarios personales, el estudio sitúa el punto máximo de la tristeza dominical alrededor de las 7 de la tarde. Según sus conclusiones, el malestar puede estar relacionado con la frustración de haber vivido un fin de semana insatisfactorio y con el estrés ante la semana siguiente.
Las personas participantes describieron sentimientos de "tristeza, arrepentimiento y vacío", además de ansiedad y estrés. Estos estados también aparecieron junto a ocho síntomas físicos que podrían afectar a la salud general, entre ellos fatiga, inquietud, aumento del ritmo cardíaco, malestar estomacal, antojos de comida, tensión muscular y tendencia al llanto.
En un artículo publicado en la revista Frontiers in Psychology, el doctor Zhuochao Peng, director del estudio en la Universidad Tecnológica de Delft, en los Países Bajos, explica que muchas personas sienten "arrepentimiento" por no haber aprovechado el fin de semana, no haber descansado lo suficiente o no haber reservado tiempo para sí mismas.
"También se observó una disminución de la paciencia o la tolerancia, y varios participantes señalaron una mayor sensibilidad ante pequeñas frustraciones y una tendencia a reaccionar con más dureza de lo habitual", añade Peng.
"A medida que transcurría la tarde del domingo, muchos describieron una repentina constatación de haber perdido tiempo para divertirse y relajarse, lo que a menudo les provocaba tristeza", prosigue el autor.
Investigaciones previas estiman que alrededor de ocho de cada diez personas se ven afectadas por cambios de humor los domingos por la tarde. Entre las estrategias recomendadas por los expertos para sobrellevar ese momento se encuentran las duchas largas, los abrazos a las mascotas, disfrutar de una bebida favorita, jugar a juegos de mesa y ver comedias en televisión.
