Lenacapavir previene el VIH con dos inyecciones al año, pero no lo cura

Lenacapavir previene el VIH con dos inyecciones al año, pero no lo cura

La posibilidad de prevenir el VIH con solo dos inyecciones al año puede ofrecer una alternativa práctica frente a tratamientos más frecuentes. El medicamento lenacapavir actúa sobre la cápside del virus, pero no elimina la infección en quienes ya viven con VIH.

Durante años, la cápside se consideró principalmente una envoltura que protegía el material genético del virus. Las investigaciones mostraron que esta estructura, con forma de cono, también participa en varias etapas de la infección. Ese conocimiento permitió desarrollar fármacos que interfieren con su funcionamiento.

El lenacapavir puede utilizarse para prevenir nuevas infecciones y, junto con otros antirretrovirales, para tratar determinados casos de VIH resistente a múltiples medicamentos. Wesley Sundquist, bioquímico de la Universidad de Utah que lleva décadas estudiando la cápside, explicó que esta funciona como un centro de organización para la replicación y el transporte del virus dentro de las células.

Lenacapavir previene el VIH con dos inyecciones al año, pero no lo cura

Cuando el VIH entra en una célula, su cápside puede adherirse a proteínas que facilitan su desplazamiento hacia el núcleo. El recorrido depende de motores moleculares que utilizan estructuras celulares llamadas microtúbulos. Mientras avanza, la cápside protege el material genético del virus de las defensas de la célula y, para llegar al núcleo, atraviesa pequeños poros de la membrana nuclear con ayuda de ciertas proteínas.

El lenacapavir altera las interacciones de la cápside con esas proteínas y reduce su flexibilidad. Si se une suficiente medicamento, la estructura puede debilitarse y romperse. Así, el material genético del VIH puede no llegar correctamente al núcleo, lo que interfiere con el avance de la infección.

El medicamento también dificulta la formación de nuevas partículas del VIH. Para explicar este proceso, Sundquist compara la cápside con un balón de fútbol tradicional: los anillos de proteínas de cinco y seis lados deben combinarse para formar una envoltura cerrada en forma de cono.

El lenacapavir restringe los ángulos en que esas proteínas pueden unirse. Esto altera la geometría necesaria para construir la cápside y puede dar lugar a partículas virales defectuosas, menos capaces de infectar otras células.

Lenacapavir previene el VIH con dos inyecciones al año, pero no lo cura

La duración del medicamento en el organismo ayuda a explicar el esquema de dos aplicaciones anuales. Puede actuar en concentraciones muy bajas y liberarse durante varios meses. Durante su desarrollo, Gilead identificó que el compuesto tiene baja solubilidad, es decir, que se disuelve con dificultad.

Al administrarse mediante una inyección debajo de la piel, forma un pequeño depósito que se disuelve lentamente. El principio activo se libera de manera gradual y mantiene su acción durante aproximadamente seis meses, lo que permite el esquema preventivo de dos aplicaciones al año.

Esta capacidad preventiva no equivale a una cura. Christian Gaebler, director del Centro de Cura del VIH de Berlín (BeCURE), perteneciente al hospital universitario Charité, ha descrito el avance como un cambio de paradigma en la prevención. Sin embargo, los antirretrovirales disponibles no erradican de forma fiable el virus, incluso cuando reducen su presencia en la sangre hasta niveles indetectables.

El VIH puede permanecer oculto en ciertas células del sistema inmunitario. Cuando su material genético llega al núcleo, una enzima viral puede integrar una copia de su ADN en los cromosomas de la célula. Algunas células T infectadas quedan inactivas durante años y forman reservorios desde los que el virus puede reaparecer si se interrumpe el tratamiento.

Los tratamientos modernos pueden mantener una supresión viral sostenida. Una persona con VIH que conserva una carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual, aunque el VIH no haya desaparecido de su organismo.

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Algunos equipos también investigan cómo ayudar a las personas con VIH a mantener el virus controlado sin tratamiento de por vida. En BeCURE se estudian los anticuerpos ampliamente neutralizantes, proteínas identificadas inicialmente en personas cuyos sistemas inmunitarios podían reconocer numerosas variantes del VIH.

Estos anticuerpos pueden producirse en laboratorios y se administran de forma experimental para favorecer una respuesta inmunitaria que controle el virus incluso después de suspender la medicación. Gaebler señaló que algunos estudios experimentales encontraron que entre el 10 % y el 20 % de los participantes consiguieron controlar posteriormente el VIH sin tratamiento farmacológico. Son resultados de investigación y no significan que exista una cura disponible para la población general.

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