Compartir fotos de vacaciones en Instagram, WhatsApp o Facebook puede revelar más información de la prevista, incluso cuando no se indica el lugar ni se conservan las coordenadas GPS. La inteligencia artificial es capaz de analizar detalles aparentemente cotidianos y ayudar a localizar dónde se tomó una imagen.
Esta capacidad también puede ser aprovechada en estafas. Una persona que pase unos días en Oporto, por ejemplo, podría publicar varias fotografías sin mencionar la ciudad y recibir poco después un SMS supuestamente enviado por su banco, con un aviso sobre actividad sospechosa en su tarjeta durante su estancia y un enlace para confirmar sus datos.
El mensaje parecería convincente porque incluiría un detalle que, en principio, solo conocería alguien informado del viaje. Sin embargo, el estafador podría haberlo deducido simplemente analizando las imágenes compartidas en redes sociales.
La IA busca pistas visuales sobre el lugar: edificios, monumentos, carteles, señales de tráfico, paisajes y otros elementos reconocibles. Para hacerlo no necesita que la fotografía incluya metadatos con las coordenadas GPS ni una ubicación visible.
Una compañía de ciberseguridad puso a prueba esta capacidad con más de 21.000 imágenes de viajes y dos modelos de IA gratuitos. Uno identificó correctamente la ubicación en el 91% de las imágenes y el otro alcanzó el 87%. Las fotografías más fáciles de localizar mostraban monumentos, perfiles urbanos o señales, aunque incluso escenas corrientes podían ofrecer información útil.
En una de las pruebas, ChatGPT identificó como Hastings-on-Hudson, en Nueva York, la imagen aparentemente normal de un río. En otra, la inteligencia artificial relacionó unas flores con los jardines de Keukenhof, en Países Bajos, gracias a la distribución de los tulipanes y de otras flores.
Con datos de este tipo, los delincuentes pueden preparar avisos falsos sobre una tarjeta utilizada durante el viaje, un intento de acceso desde el país visitado o incluso una reserva de hotel. El conocimiento de detalles reales hace que los mensajes de phishing resulten más creíbles, aunque sigan siendo fraudulentos.
Una medida sencilla consiste en esperar para publicar las fotografías hasta regresar a casa y limitar su visibilidad. Ante cualquier mensaje urgente, conviene no pulsar los enlaces y contactar directamente con el banco o la empresa mediante sus canales oficiales.
