Una mujer de Somalilandia acudió al hospital tras sufrir dolor abdominal durante tres años. Los médicos descubrieron que tenía un feto calcificado en el abdomen, un hallazgo excepcional: en los últimos cuatro siglos se han documentado alrededor de 340 casos de litopedion en la literatura médica.
El litopedion, conocido también como «bebé de piedra», es una condición muy poco frecuente en la que un feto muere durante un embarazo extrauterino o abdominal y, al no ser reabsorbido ni expulsado por el cuerpo, se calcifica.
La paciente explicó que padecía dolor de estómago desde hacía tres años y que sentía una «pesadez abdominal progresiva» que había empeorado en los últimos meses. Los médicos describieron el dolor como «sordo, intermitente y localizado principalmente en la parte inferior del abdomen y la región pélvica».
Al preguntarle por sus antecedentes, supieron que tres años antes había tenido varios síntomas que indicaban un embarazo. Recordaba que el abdomen le había crecido y que sentía «movimientos fetales», hasta que cesaron y su vientre comenzó a reducirse gradualmente. No buscó atención médica durante aquel aparente embarazo ni después de que terminara.
En la exploración física, los médicos encontraron una masa dura e irregular que se extendía hasta el ombligo y apenas se movía al tocarla. Las pruebas de embarazo dieron negativo. Una ecografía reveló una masa calcificada en el abdomen, aunque el útero estaba vacío. La calcificación es una acumulación de calcio que endurece el tejido hasta formar una masa sólida.
Para observarla con más detalle, los médicos realizaron un TAC avanzado y crearon un modelo tridimensional. La masa medía aproximadamente 18 por 13 centímetros y presentaba «estructuras esqueléticas fetales claramente identificables, incluyendo el cráneo, la columna vertebral, las costillas y los huesos largos», hallazgos que apuntaban a un feto calcificado retenido. La masa fue extirpada mediante cirugía.
La mujer recibió el alta poco después. En las visitas de seguimiento de los seis meses siguientes, no refirió más dolores de estómago.
Los médicos señalaron que, debido a su rareza y a su progresión a menudo lenta, el litopedion «puede permanecer sin diagnosticar durante años». En este caso, la paciente tenía 42 años, mientras que muchos casos recientes se han diagnosticado en mujeres que ya habían pasado por la menopausia.
